domingo, 12 de octubre de 2014

"El Alquimista" 

de H.P. Lovecraft


Necromancer by West Gate
En  1908, cuando el escritor norteamericano Howard Phillips Lovecraft contaba con apenas  18 años su estilo creativo navegaba, según los críticos, a la deriva del Maestro Edgar Allan Poe. Era tal su admiración por el genio de Boston que Lovecraft parecía contagiado de su prosa, poseído por un espíritu premeditado de lenguaje arcaizante y recargado, cercano a las clásicas narraciones góticas, y alejado todavía de los innombrables padeceres del Horror cósmico. Lo que los críticos admiraron en Poe, lo repudian aun hoy en Lovecraft calificándolo de mera imitación. Incluso el propio Lovecraft renegó de sus textos de adolescencia, entregándolos a las llamas en algún momento de aquel fatídico año, en lo que ha dado en llamarse, "La purga de 1908". Claro que por aquel entonces el joven Lovecraft no podía si quiera imaginar hasta donde llegarían sus tentáculos, y se deshizo de practicamente todos sus relatos de juventud. 
Pero afortunadamente para nosotros amigos, decidió conservar uno muy especial, escogido de entre su maraña de pavores. Quien sabe que poderes ancestrales desviaron su mano en el momento justo de arrojar nuestro relato de esta noche a la inevitable combustión de las llamas Primigenias... 

Mucho se ha hablado sobre la decadencia del Maestro Lovecraft en los años que inspiraron nuestra historia de esta noche. Entre 1907 y 1908, Lovecraft ya imaginaba su futuro como astrónomo en la universidad de Brown, en aquella época siguió un curso reducido consistente en química, algebra media y física. Aunque obtuvo buenas notas, incluso en álgebra, una asigunatura que siempre se le resistía. Pero al final del año, habiendo completado tan sólo dos cursos y medio de escuela secundaria, abandonó definitivamente. En sus cartas posteriores Lovecraft habló varias veces de su graduación en la escuela secundaria. Me gustaba, decía,  pero el esfuerzo era excesivo para mi salud. Y sufrí un colapso nervioso inmediatamente después de migraduación , lo que me impidió totalmente asistir a la universidad. Puede que el colapso nervioso fuera real, pero no fue la causa principal de que dejase de asistir a la Universidad, Jamás se graduó en la escuela secundaria, y sólo habría podido hacerlo con un año y medio más de estudio. Con su expediente, no habría podido entrar en la universidad de Brown aunque hubiese gozado de buena salud y su familia se lo hubiese podido permitir. 

The Monk by Pablo Renauld
Lovecraft, al igual que nuestro protagonista de esta noche, parecía describir en sus reflexiones la inevitable maldición de una estirpe decadente abocada al olvido. Su aislamiento se agravó en aquellos años, especialmente al tratar de enfrentar el fracaso de su sueño universitario  y las dificultades económicas. A pesar de todo, siguió escribiendo y leyendo con devoción, incluso acompañado de sus propios fantasmas personales, el maestro se sobreponía una y otra vez a su ánimo cambiante y sus depresiones momentáneas, enfrentó los avatares de su caprichosa psicología con lo poco que tenía a mano. Así logró sacar partido a sus demonios, revelándolos a sus amigos y corresponsales, contagiando sus relatos de los miedos y complejos que le atormentaban. Así que ya lo saben amigos, si en algún momento sus mentes retorcidas se ven perturbadas por la crisis del escritor mediocre, entreguen previamente una copia de su obra a sus amigos y convecinos. No priven a la humanidad de la posibilidad de su genio, por remota que ésta pueda parecerles en sus horas más oscuras. 

Acompañennos pues amigos, acomódense en su cubil favorito y recorran las ruinosas estancias de este castillo de  linajes olvidados. Padezcan junto a nosotros  la fascinación y el horror que sólo el maestro Lovecraft puede recrear entre oscuras maldiciones y experimentos blasfemos, bajo la amenaza silenciosa de "El Alquimista". 

domingo, 28 de septiembre de 2014

"Conan el Cimmerio

 y las Crónicas de la Era Hiboria" 

de Robert E. Howard


"Conan" de Frank Frazetta


"Los hombres civilizados son siempre menos corteses que los salvajes, porque saben que pueden ser maleducados sin temer que sus cráneos sean partidos en dos". 

Podríamos atribuir con facilidad esta frase al más poderoso de los cimmerios, arquetipo indiscutible del portentoso guerrero de las tierras salvajes, ya que fue precisamente su creador, Robert Ervin Howard, quien las dejó escritas, mostrando así buena parte de su filosofía y la de su personaje.

Howard nació en Peaster, Texas, el 22 de enero de 1906, y vivió casi toda su vida en el pequeño pueblo de Cross Plains, a pocos kilometros de su lugar de nacimiento. Allí escribiría la mayor parte de sus relatos fantásticos, inspirado en los mitos y leyendas del mundo antiguo, en las narraciones de aventuras y en una hambrienta fascinación por los libros de historia.  Las teclas de su poderosa máquina Underwood retumbaban en las largas noches de insmonio, perturbando incluso el sueño de sus vecinos, los Hutler, que se quejaban habitualmente del ruido. no en vano, Howard fue un escritor prolífico, y sacrificó buena parte de su vida tratando de vivir de la escritura. Podríamos decir que consiguió malvivir de ella. Cultivó numerosos géneros, combinando la fantasía y el terror con pinceladas de ciencia ficción en las aventuras de Conan, del poderoro Rey  Kull, o del oscuro Solomon Kane, y añadiendo a éstas numerosas historias de boxeo, western e incluso algún que otro relato erótico.  

Sin embargo, de entre todas sus obras, la saga de Conan se ha convertido en un referente ineludible del género de la fantasía heróica, dibujando en el imaginario colectivo el arquetipo de guerrero bárbaro por excelencia, que aún hoy puebla  las aventuras de cualquier seguidor de ficciones de Espada y Brujería que se precie de serlo.  

 Se dice que el personaje podría estar basado en un heroe gaélico, el último de entre los legendarios Altos Reyes de Irlanda. No en vano, Robert E. Howard sostenía amplias discusiones por correspondencia con Lovecraft con respecto a la fortaleza de los guerreros celtas, comparando sus  cualidades con las de los aventureros y saqueadores de las sagas germánicas e intercambiando ideas sobre entidades cósmicas que azotaban los designios de la Tierra. 

Sus aventuras fueron creadas por Howard sin un orden concreto, como capítulos o relatos independientes con personajes comunes y un universo rico en matices por descubrir. Quizá sea por esto que muchos otros autores reivindicaron la importancia de la obra de Howard, tratando de poner orden a sus escritos, ampliándolos e incluso realizando algunos pastiches de calidad irregular. Pero es innegable que la labor L. Sprague de Camp, Poul Anderson, Lin Carter o Björn Nyberg ha contribuído a perfilar definitivamente la figura del Conan y el mundo en el que llevó a término sus proezas.  

Al igual que otros grandes escritores de fantasía de su generación, la revista Weird Tales se convertiría en su hogar literario, pero también en su gran deudora. Allí publicaría su primer escrito en julio de 1925, con apenas 18 años y buena parte de sus trabajos posteriores. Pero en 1935, la revista debía a Howard unos ochocientos dólares entre relatos publicados y pendientes de publicar.  Suele pensarse acertadamente que en el mercado del pulp, Los colaboradores dependían de los vainvenes de sus publicaciones que atravesaban momentos complicados con frecuencia.

Mucho se ha hablado acerca de la trágica muerte del escritor, apelando a una personalidad inestable y un comportamiento excéntrico, en exceso apegado a su madre. Sus amigos más cercanos siempre defienderon su manera de ser afable, si bien es cierto que Howard nunca se sintió del todo parte de los tiempos que le tocaron vivir. Durante su infancia fue un niño frágil sometido a los abusos de sus compañeros.  Odiaba la escuela y todos sus recuerdos de aquella época. No eran las tareas lo que más le perturbaba; nunca tuvo problemas para aprender a pesar de que se sentía ajeno a la mayor parte de los cursos ,a excepción de la historia . En general,diría el mismo, lo que más odiaba era el confinamiento, la regularidad y el control; que todo estuviese imperativamente sometido a los designios del reloj,  la regulación de mi discurso y acciones; y especialmente  la idea de que alguien se considere una autoridad sobre mí, con el derecho de cuestionar mis acciones e interferir en mis pensamientos".

 Pero lejos del retrato huraño y desolado mediante el que muchos justifican su suicidio, sus cartas y las declaraciones de sus amigos nos muestran multitud de facetas ajenas a las depresiones melancólicas que se apoderaban de él de cuando en cuando. En su juventud se aficionó al ejercicio y al boxeo, y alcanzó una forma física considerable, tratando de emular a muchos de los héroes que retrataba sobre el papel y quitarse de encima el estigma de su niñez enclenque. 

Tras su muerte, en la mañana del 11 de junio de 1936,  Weird Tales continúo publicando sus historias durante algunos años, hasta que Farnsworth Wright dejo de ser su editor. En 1946, August Derleth, y la editorial Arkham House publicaron una colección de las mejores historias de Howard bajo el título Skull-Face and Others. La  revista Avon Fantasy Reader, incluyó algunas historias de Howard durante los años 40 y a comienzos de los 50. La editorial de ciencia ficción y fantasía, Gnome Press, publicó sus obras en tapa dura. 

Conan se re-publicaría constantemente y su universo cobraría vida propia  en manos del gran ilustrador Frank Frazetta, ganando una fama similar a las obras de J.R.R. Tolkien o Edgar Rice Burroughs. En los 70  se produciría el Boom de Howard gracias al editor Glenn Lord, y al auge de las hitorias de espada y brujería. Este período se extendió durante una década gracias a los cómics y revistas que ambientaban sus páginas en el universo imparable de Conan y la Era Hiboria. tras su incursión en la gran pantalla en la famosa película de los 80, el personaje fue catapultado a la fama mundial. Al mismo tiempo, numerosos escritores y críticos empezaron a tomarse muy en serio el trabajo de Howard, considerandolo algo más que mera literatura de entretenimiento, artículos y estudios sobre Howard y su trabajo empezaron a moverse entre los círculos académicos de aficionados a la literatura fantástica.  Sus seguidores y un grupo de miembros de la comunidad de Cross PLains, adquirieron la propiedad de la que fue su casa, restaurándola e incluyéndola en el registro Nacional de lugares históricos, cada mes de junio, vecinos y aficionados celebran una jornada dedicada a su persona, visitan su casa y los lugares que frecuentaba. 

Aún hoy, mas de 70 años después de su muerte,  las aventuras del poderoso cimmerio siguen forjando comunidades de aficionados por todo el mundo. Y la obra del Maestro Robert E. Howard, al igual que su espíritu, están más vivos que nunca.  



miércoles, 3 de septiembre de 2014


El Manuscrito Original de 
"El Caso de Charles Dexter Ward"





Resulta impresionante contemplar el manuscrito original de El Caso de Charles Dexter Ward. No puede uno evitar imaginarse en qué condiciones escribió el Maestro Lovecraft uno de los legendarios relatos de su Primigenia bibliografía. Como si fueran las lúgubres anotaciones de un loco, donde las letras se esparcen sobre húmedos y descastados legajos de pulpa barata, entre las frases y logotipos de las cartas desechadas de la United Amateur Press Association o los panfletos de publicidad de sus visitas culturales por la ciudad de Nueva York. 

Hace que cualquier aspirante a escritor imagine que todo es posible, que en cualquier momento pudiera surgir una flauta Primigenia de la mente abotargada, un Hongo de Yuggoth de una mirada al vacío, un fragmento de Necronomicón de una factura de la pescadería. 

Por eso siempre era bueno tener a mano aquellos inservibles documentos acomodados junto al escritorio. "Papeles para un borrador" se diría a sí mismo el Maestro contemplando las pilas perfectamente ordenadas de cartas, libros y reliquias que conservaba en su diminuto despacho. Aquello que en acto no eran más que partículas destinadas a la intrascendencia, surca ahora los eones de la ficción a lomos de reliquias alienígenas y fórmulas alquímicas prohibidas, maravillando a lectores de todo el planeta. 





¿Quién hubiera podido imaginar que estos mismos márgenes descoloridos de páginas maltratadas servirían de acomodo a la causa de Los Mitos de Cthulhu?

¿En qué clase de Caos Reptante podría uno concebir que una invitación a la Cena Anual del Blue Pencil Club (Página 53 del manuscrito) estaba destinada a acoger por vez primera algunas de las frases más leídas en la historia de la literatura de terror?  

Incluso en eso el Maestro no deja de asombrarme. El receptáculo escogido para sus borradores resulta entrañable y blasfemo a ojos de los adeptos que lo contemplan. Lo observamos anonadados, como esperando encontrar algún enigma oculto entre las arquitecturas inexploradas de tachones y caligrafías no euclidianas. Eso sí,  los que conocían a Lovecraft, apostarían un Símbolo Arcano a que el texto del borrador despertaría la envidia de cualquier ortógrafo o gramaturgo que se precie de serlo, por la calidad de su ortografía y la excelencia de su gramática.  La feladad con la que se reviste tan sólo es una estratagema de ocultación para los buscadores de reliquias y los merodeadores de trasteros. 


The Case of Charles Dexter Ward by Kurotokage
Observar el empeño de Lovecraft derramando en arrebatos descorazonados todas aquellas historias es una prueba más de que nunca perdió el ánimo de entregar al mundo su palabra, por inocente o grotesca que pudiera parecerle en ciertos momentos, por sublime y terrorífica que pudiera parecerle en otros. Lovecraft inició una cruzada en solitario contra los demonios de su mundo interior, y terminó conformando una de las más importantes comunidades de escritores y corresponsales de la historia de la ficción. 


Allá donde more, que las babas del Gran Cthulhu caigan sobre él y lo cubran de deleites.


El manuscrito de El Caso de Charles Dexter Ward puede contemplarse hoy gratuitamente desde el Brown Archival and Manuscript Collections Online. https://repository.library.brown.edu/studio/item/bdr:310436/


domingo, 20 de julio de 2014

La Ciudad Sin Nombre 
de H.P. Lovecraft



Ilrem, La Ciudad de los Pilares, la Atlántida de las arenas, soñada por el arabe loco Alhared. Estuvo perdida entre leyendas de los desiertos de Arabia, considerada por el Corán como un emplazamiento maldito por Dios. Ya en Las Mil y Una Noches se nos habla de la gloria de Ilrem, de su posterior decaimiento y de como las arenas del desierto engulleron sus majestuosos pilares. 

Conocedor de esta oscura mitología, en noviembre de 1921 el maestro H.P.Lovecraft publicaría el relato de La Ciudad Sin Nombre en la revista amateur The Wolverine, según sus propias palabras, inspirado por los horrores y maravillas de una pesadilla que le sobrevino poco después de haber leído el relato de Lord Dunsany "La probable aventura de tres hombres de letras". Así fue como arrastró a nuestro protagonista de esta noche hasta las arenas del Rub al khali, el espacio vacío en el que los antiguos moradores del desierto no se atrevían a aventurarse. Así pues, acompañennos amigos en nuestro viaje por esta tierra maldita, allí donde se extienden las grutas prohibidas de una civilización que ha permanecido oculta a ojos de los hombres, atrevanse a exponer su cordura a los susurros de los demonios, y visiten con nosotros los restos de La Ciudad Sin Nombre. 


Durante mucho tiempo Ilrem ha estado considerada como un mito, un mero juego de historiadores desocupados en leyendas primigenias. Eso fue hasta que en 1980, los satélites de la NASA descubrieron las rutas que atravesaban el desierto y las ruinas de la majestuosa Ilrem fueron econtradas en una de sus encrucijadas. A principios de 1990 un equipo dirigido por el arqueólogo aficionado y cineasta Nicholas Clapp el aventurero Ranulph Fiennes, el arqueólogo Juris Zarins y el abogado George hedges anunciaron que habían encontrado Ilrem. En un principio, las fotografías de la NASA guiaron al equipo a una reserva de agua en la provincia de Dhofar Shisr. Las excavaciones descubrieron una gran fortaleza octogonal con 10 pies de altos muros y 8 torres en las esquinas. La mayor parte de las estructuras fueron destruidas cuando se derrumbaron por su propio peso sobre el pozo. Por lo que sabemos el desarrollo de la ciudad supuso su propia perdición, ya que había sido edificiada sobre un lago subterraneo que nutria a sus habitantes de agua. Pero la arcilla de las construcciones masivas y la humedad de la zona terminaron por sumergir su grandeza en las arenas. 

La historia de la ciudad sin nombre  contiene la primera mención conocida al poeta loco Abdul Alhared, al que Lovecraft aun no había designado como escritor del infame Necronomicon. Además de su inspiración en el relato y la atmosfera de Lord Dunsany,  el crítico William Fulwiler considera que Lovecraft fundamentó las bases de La Ciudad Sin Nombre en el  relato de Edgar Rice Burroughs "En el corazón de la tierra". La raza reptiliana, el túnel subterráneo y el mundo oculto de la luz eterna, son elemetos comunes en ambas historias. Fulwiler sugiere que la temática de una raza alienígena  más poderosa e inteligente que el hombre es un recurso frecuente en la literatura de Lovecrfat derivado de su lectura de Burroughs. No obstante, resulta innegable que Lovecraft prefería considerar el enfrentamiento con estas razas aliegínas como una batalla perdida de antemano. 

sábado, 7 de junio de 2014

"El Ceremonial" 
de H.P. Lovecraft


Jeremy Hanna "Innsmouth Look"
"Los demonios hacen que lo que no es se presente a los ojos de los hombres como si existiera" 

Con esta terrorífica cita de Lactancio prologa H.P.Lovecraft uno de los primeros relatos encuadrados en sus famosos Mitos de Cthulhu, la impronunciable deidad galáctica que aguarda soñando en los abismos de nuestro mundo...
Escrito en 1923, "El Ceremonial" narra la visita de un joven viajero a la onírica localidad de Kingsport, en Nueva Inglaterra, hogar de sus antepasados y cobijo de un antiguo rito celebrado cada cien años y al que todo descendiente de su estirpe debe acudir si la fortuna no lo remedia...Y si son ustedes de los que se estremecen al enfrentarse al horror desconcertante sus antiguos ritos familiares, no se pierdan nuestro relato de esta noche... 

miércoles, 28 de mayo de 2014

John Brosio y 
el Apocalipsis Cotidiano

 
"Esta mañana, de camino al trabajo, me he topado con una criatura Primigenia en el jardín del vecino, por un momento he sentido el pavor de su mirada, ojos muertos que han atravesado los prohibidos eones de una dimensión inmemorial  para terminar sobre el Buzón de los Smith. y mientras aquella cosa me devorada, mientras su existencia imposible me arrebataba la cordura y sus terribles tentáculos me desgarraban la piel,  no he podido evitar echarle una última mirada a mi jardín y pensar que había olvidado regar el césped". 



Nos hemos sentido aterrorizados, anonadados ante la pavorsa colección de fantásticos horrores que pueblan el universo de John Brosio. Un mundo al borde del colapso, tornados, extinción, gallinas titánicas, vacas pastando sobre fondo de invasión aliénigena... Una civilización dada por perdida en la que los paisajes cotidianos sufren mutaciones apocalípticas y solitarias figuras humanoides parecen condenadas a repetirse en la monotonía del Armaggedon.  

























domingo, 18 de mayo de 2014

"La Música de Erich Zann"
de H.P. Lovecraft




Erich Zann by Cyril Van der Haegen
En 1921, H.P. Lovecraft engendró un relato ambientado en lo que la mayoría de sus lectores identificaron vivamente con la ciudad de París.

 Las evocadoras desc ripciones de sus inclinados edificios, los sombríos callejones de irregular pavimento...Los fríos muros cubiertos de hiedra... 

Lovecraft apenas si había abandonado las proximidades de Nueva Inglaterra, ni mucho menos habría osado aventurarse en el extranjero. Sin embargo su retrato del supuesto París
resultaba inquietantemente acertado, lo que empujó a uno de sus lectores íntimos a preguntarle cómo había logrado ambientar las escenas de la ciudad con tanto acierto si jamás la había visitado. 


Lovecraft contestó que aquello no era del todo cierto, que efectivamente había estado allí, en un sueño, en compañía de Edgar Allan Poe.