domingo, 23 de marzo de 2014

"El que Camina Sobre el Polvo" 
de Clark Asthon Smith

 


Zdzislaw Beksinski
Cuentan las crónicas de la antigua Hiboria, que en algun momento de nuestro pasado remoto, antes de que el gran cataclismo quebrara en pedazos la faz de la tierra y los continentes se repartieran el mundo, existió un lugar llamado Cimmeria al que huyeron los descendientes de los Atlantes tras el hundimiento de su civilización.  Y era esta una tierra prodigiosa, sometida tan sólo a los poderes de la superstición y la espada; a los señores de la guerra y lás cabalas de los brujos. Y allí nació la leyenda del poderoso Oráculo de Carnamagos, un siniestro y temido culto de videntes capaces de predecir la muerte, la guerra y las tempestades. Con el paso de los siglos, sus sacerdotes estudiaron la lengua de los nombres muertos,  fórmulas prohibidas que se aparecían en sus sueños, nombres capaces de evocar entidades ocultas más allá del tiempo y del espacio. Ellos se entregaron a este cometido con particular devoción, y así, consumidos por el sueño del opio, compilaron estas fórmulas durnate generaciones en un sólo volumen, conocido como El Testamento de Carnamagos. 

Quachil Uttaus (Arkham Horror)
Durante mucho tiempo el grimorio fue dado por perdido, hasta que en el año 935 d.C una reproducción fue descubierta en una tumba grecobactriana, junto a una copia del temible libro de Eibon que ayudó a contrastar su autencididad.  Un monje renegado tradujo el libro al griego y redactó dos copias. El original jamás ha sido encontrado, y se cree que una de las reproducciones fue entregada a las llamas por la Inquisición española durante el s. XIII.  Aun hoy se busca el último ejemplar, codiciado y falsificado casi tanto como el poderoso Necronomicon... Ya que el testamento de Carnamagos contiene igualmente pasajes capaces de convocar a pavorosas entidades fuera del tiempo y el espacio...  Pero claro, nosotros no damos pábulo a esas historias ¿no creen amigos?  Después de todo, quien en su sano juicio conservaría una obra de estas características? quien sería tan imprudente como para hurgar en las entrañas del universo sin el permiso de sus más oscuros moradores?

Clark Asthon Smith
Clarck Asthon Smith publicó este relato por primera vez en la edición de agosto de 1935 de la mítica revista Weird Tales. En aquellos años ya compartía una intensa amistad con H.P. Lovecraft y Robert E. Howard, y era habitual entre los miembros de su círculo de escritores el compartir e intercambiar universos, mitos, criaturas y leyendas que pasaban de las mentes de los unos a las manos de los otros con libertad y casi siempre con pavorosos resultados. Una de las características de la obra lovecraftiana fue precisamente su afán por compartir e intercambiar  imaginerías, convirtiéndose en un juego de espejos, en el que multitud de autores se apropiaban de los Mitos de Cthulhu, las pesadillas Primigenias,  las Tierras del Sueño y otras referencias  asociadas con frecuencia al propio lovecraft.  En 1922 Clark Asthon Smith publicaría su segundo libro de poemas, Ebano y Cristal, poco después recibiría una carta de admiración de Lovecraft. 


A partir de este momento y  hasta 1937 , año en que murió el maestro, Clark fue uno de sus más apreciados amigos y corresponsales;  al igual que Lovecraft pasó practicamente toda su vida en su localidad natal, en Auburn California, y desde allí engendró numerososrelatos de los mitos, que terminarían en muchos casos formando parte de la revista Weird Tales. 
Tambien como Lovecraft, Clark fue un niño precoz y autodidacta, a los ocho años  dejo la escuela, y no fue al instituto,  aprendió francés y español, y gracias a su memoria fotográfica y su afán por la literatura su hizo acopio de asombrosos  y tentaculares conocmientos llegando a convertirse, al igual que nuestro Primigenio de esta noche, en uno de los grandes nombres de la literatura de los Mitos. 



jueves, 13 de marzo de 2014

Benjamin König 

Benjamin König
 Es habitual encontrar joyas perdidas en el tiempo y el espacio virtual de la ilustración. Retazos de un mundo extraño e ignorado en el que los surcadores de los abismos digitales comparten compulsivamente obras maestras del dibujo, olvidando mencionar al autor, referenciarlo, nominar sus orígenes, tan siquiera mentar algún detalle que pueda conducir a su preciado universo... 

Puede parecer algo insignificante para muchos, lo es de hecho, "a quién le importa el nombre del autor de este increíble dibujo; lo que cuenta es que es cojonudo y yo lo compartí primero...

Benjamin König

Y ahí estoy yo, aterrado, encantado, anonadado frente a la pantalla preguntándome quién tentáculos será el genio que ha dibujado semejante pavor y no ha sido cuanto menos elevado por los Primigenios a la categoría de Acólito

Por unos instantes rastreo lo que mis ojos ambicionan, un nombre, un link, unas iniciales, ¡¡aunque sea un jodido perfil de Devianart!! una migaja que conduzca a un rastro que me lleve a una pista con la que nutrir mi atormentado espíritu...

 He pasado días enteros de rastreo, inmóvil y lobotomizado entre búsquedas infructuosas,  escuchando el click del ratón tamborilear en mi cabeza... He escrito cosas que jamás creeríais en el buscador de Google, he sobornado, procrastinado y troleado para dar con el/la/los autores de algunas ilustraciones que inesperadamente se han apoderado de mi espectro visual. Y por fin he cazado a otro. Uno que llevaba tiempo buscando. El magnífico Benjamin König, artista alemán nacido en 1979, uno de esos genios cuyas obras se comparten indiscriminadamente en un alarde de magia contemplativa.  

Larga vida a todos esos soldado de pluma desconocida, venerados sean los artistas que no pasaron a la historia,  pero que supieron llenar como nadie, aunque sólo fuera durante un breve instante, los espíritus de algún anónimo espectador, como éste que suscribe.






























martes, 11 de marzo de 2014

Jhon  Kenn,  Edward  Gorey 
y el Horror Cósmico


Hoy mismo, hurgando en las entrañas de la Red, acudiendo a mis templos del Horror y mis pasadizos de la podredumbre, he recaído de nuevo en la pavorosa versión digital de la magnífica LOVECRAFT E-ZINE para dar con un artista que me ha conmocionado. Si bien su trabajo mimetiza los talentos del Maestro Edward Gorey, no le falta carisma en las escenas y  temáticas escogidas, que despliegan multitud de grandezas singulares y reminiscencias lovecraftianas, en una suerte de anecdotario infantil plagado de Primigenias amenazas. Y lo más pavoroso de todo esto, es que John Kenn Mortensen, lo dibuja todo en post-it  (si eso es, en jodidos pos-it).

¡Muchísimo Terror!